Compartir:
Los Siete Sabios y la FIME: Pilares de una Facultad de Excelencia
El mes de octubre es de gran importancia para la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME), pues es un momento para recordar sus raíces, celebrar sus logros y honrar a quienes han sido parte de su historia. A lo largo de los años, FIME se ha consolidado como una institución formadora de ingenieros de alto nivel, contribuyendo significativamente al desarrollo tecnológico e industrial de nuestro estado y del país.
Uno de los pilares que cimentaron la facultad fueron los “Siete Sabios”, un grupo de visionarios cuyo compromiso marcó las bases de lo que hoy es la FIME. Con una visión clara sobre el papel de la ingeniería en el progreso social, ellos iniciaron el proyecto que con el tiempo se convertiría en la facultad que conocemos, donde estudiantes y docentes han trabajado arduamente para honrar y construir sobre ese legado.
La creación de la FIME fue impulsada por la creciente necesidad de ingenieros en México, tanto a nivel estatal como nacional, en un contexto de expansión industrial. La facultad surgió para formar especialistas capaces de contribuir al desarrollo del país. En este proyecto, la Escuela Industrial Álvaro Obregón (EIAO) jugó un papel crucial, ofreciendo programas técnicos que evolucionaron hasta los primeros programas de ingeniería en FIME, permitiendo que la facultad comenzara su camino hacia el reconocimiento como una de las principales instituciones de ingeniería en la región.
Figuras Clave en la Historia de la FIME
El desarrollo de la facultad contó con el respaldo de personalidades como el ingeniero Bernardo Dávila Reyes, quien, siendo director de la EIAO, promovió activamente el proyecto de crear instalaciones y programas de ingeniería para FIME. Personas como él vieron el impacto que una facultad de ingeniería tendría en la formación de futuros ingenieros y apoyaron su consolidación como una institución de excelencia.
Los estudiantes también han sido protagonistas en la historia de la FIME. Desde sus primeros años, su colaboración en proyectos y su compromiso con la facultad han sido esenciales para que FIME se consolide como un referente en la enseñanza de ingeniería. Cada uno de los “Siete Sabios” jugó un papel clave en este proceso, aportando sus conocimientos y esfuerzo para hacer de la facultad una realidad:
- Manuel Villarreal Garza: un líder natural, conocido por su capacidad de organización y visión para inspirar a otros.
- Rodolfo De La Garza Treviño: destacado por su enfoque técnico y su dedicación al desarrollo del programa académico.
- Víctor Villarreal Quiroga: admirado por su habilidad para resolver problemas complejos y su pasión por la innovación.
- Arturo Cárdenas Berrueto: el primer egresado en obtener su título, marcando un hito en la historia de la facultad.
- Gilberto Pérez Cabrero: un estudiante con fuerte ética de trabajo y compromiso con la excelencia.
- Epitacio Elizondo Selva: famoso por su tenacidad y capacidad para el trabajo en equipo.
- Guadalupe González Ramírez: conocido por su espíritu de colaboración y su apoyo al crecimiento de la facultad.
Estos hombres, además de ser estudiantes destacados, tenían un profundo compromiso con el desarrollo de la ingeniería en la región. Su legado es recordado con orgullo, pues demostraron que con esfuerzo y determinación es posible alcanzar grandes sueños. A pesar de los retos y limitaciones, los “Siete Sabios” establecieron un camino que hoy sigue inspirando a todos los estudiantes de FIME.
El Crecimiento de la FIME
La FIME enfrentó desafíos significativos en sus inicios, desde la falta de instalaciones hasta la necesidad de espacios adecuados para sus clases. Al principio, los estudiantes debían asistir a lecciones en aulas prestadas en diferentes instituciones, lo que reforzaba su compromiso. Incluso, como método de transporte, contaban con un Dodge Power Wagon WC-6, otorgado a la EIAO por el gobernador Arturo de la Garza. Este vehículo, arreglado por los mismos estudiantes y conocido como “El Comando”, simboliza el ingenio y apoyo con los que contaban en esa época.
Fue gracias a la dedicación de estudiantes y profesores que estos obstáculos se superaron, permitiendo que la facultad se consolidara como una institución de gran impacto. En 1953, los estudiantes solicitaron su propio espacio, y la universidad alquiló una casa en Modesto Arreola 933, adaptada para ser la sede de la facultad. Tres años después, en 1956, la FIME se trasladó a otra casa en Matamoros 711 Oriente, y en ese momento comenzó a recibir a estudiantes que venían directamente del bachillerato.
Hoy en día, la FIME se encuentra en Ciudad Universitaria, en San Nicolás, Nuevo León, ocupando aproximadamente 19,154 metros cuadrados, con 17 edificios y más de 100 salones de clases. La facultad ahora cuenta con una gran variedad de laboratorios especializados, como los de mecánica, electrónica y manufactura, y su población estudiantil supera los 20,000 alumnos en programas de licenciatura y posgrado.
El primer plan de estudios de FIME, aprobado en 1947, fue diseñado para que sus graduados pudieran satisfacer las necesidades de la industria mexicana. Inspirado en el programa de la ESIME del IPN y adaptado a la industria local, el programa se estructuró en cuatro años, combinando ciencias básicas con aplicaciones técnicas. Esto hizo de FIME una opción accesible y de calidad para los estudiantes del noreste de México, y hoy en día, la facultad ofrece 15 carreras de ingeniería, así como 25 programas de posgrado, incluyendo maestrías en Nanotecnología, Energías Renovables, Sistemas y Telecomunicaciones.
Reconocimientos y Logros Actuales
FIME ha recibido múltiples premios que destacan su excelencia académica, colocando a la facultad como una de las instituciones más importantes del norte del país. En colaboración con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, FIME ha registrado 12 patentes, 7 modelos de utilidad y 10 diseños industriales. La facultad también otorga cada semestre el “Reconocimiento al Mérito Académico” a los estudiantes con calificaciones excepcionales, incentivando el esfuerzo y la dedicación académica.
A lo largo de este reportaje hemos recorrido la historia de FIME, una facultad marcada por la dedicación al desarrollo profesional y tecnológico, y el rol indiscutible de sus estudiantes en construir este legado. Desde los “Siete Sabios” hasta los miles de estudiantes actuales, la FIME se enorgullece de quienes han pasado por sus aulas y han egresado como ingenieros.
El trayecto de la FIME es un reflejo de aquellas personas que la establecieron hace décadas, siempre enfrentando nuevos desafíos y superándose constantemente. Depende ahora de nosotros continuar con este legado, dejando nuestras propias huellas en la historia de la facultad.
Responsable: Periódico Entre Jóvenes






