Por Orlando Maximiliano Flores Pérez

Como menciona de manera recalcada, la maestra Natalia Balderas Ramos: “No es una clase de baile, es un entrenamiento funcional”.

Son clases impartidas en línea, constando de intervalos y con el propósito de comprometer todo el cuerpo, con sus 12 años de experiencia dentro del rubro, del acondicionamiento físico, y 5 años próximos a cumplir dentro del programa Actívate, dónde en un inicio fueron clases de bailoterapia.

Tiempo después, comentó, con base a estudios de ejercicio, quema de grasa, flexibilidad corporal y evolución del programa dentro de la FIME, se propuso la implementación de aparatos para subir el nivel de esfuerzo, para que el participante lleve ciertas actividades físicas que involucren: Des estrés, juego de emociones, coordinación y conexión musical.

Con una buena respuesta y aceptación por parte del personal de la FIME, rompe con la normalidad de una clase estándar de aeróbics, estiramientos y flexibilidad corporal, dónde muchas veces no se llegaba al objetivo deseado.

Ahora se realiza algo más integral, fuera de una simple rutina donde no había conexión mente/cuerpo, con la implementación de términos español/inglés, técnicas personalizadas y la confianza para poder trabajar en el cuerpo, señaló.

Dirección, subdirección, Ingenieros, maestros, personal de oficina y alumnos son los que pueden participar dentro de esta activación física, vía web.

Ahora con la actual contingencia COVID-19, en el  inicio al realizar ejercicios frente a una cámara puede generar ciertos pánicos escénicos al momento de dar la clase, sumamente diferente cuando era presencial, y con la experiencia de Natalia, ha podido coordinar a grupos de más de 1,500 personas.

Mayormente, sus clases de activación física suelen ser sumamente energéticas y de bastante movimiento, pero ahora con los cambios que la misma contingencia por COVID-19 nos obliga a hacer, cambia por completo el panorama de ejercicio.

Llegar al mismo objetivo, sin llegar a grandes niveles de estrés.

“Del día 1 al día 3, cambié totalmente la estrategia, porque tengo que respirar, imaginarme a la gente que me ve a través de la pantalla, crear una clase más pausada, paso por paso”, comentó.

Y ante el proceso de cambiar por completo su clase, ha resultado favorecedor para sus seguidores, han aceptado que su clase es mucha más calmada con el mismo objetivo a conseguir.

“¡El ser humano no está diseñado para estar solo, estamos diseñados para compartir, expresarnos, consentirnos, querernos!”, exclamó.

La técnica que ha desarrollado y adaptado a su vida, la ha ayudado a no compararse, pero si ver el trabajo y lo aprendido de los demás, saber que el cuerpo no lo podemos llevar a límites que no se lo va a permitir de la noche a la mañana, no obstante, todos pueden realizarlo porque no hay condición física, edad, pensamiento negativo que no pueda intentarlo.

“Si haces cosas buenas, siempre en un alrededor tuyo, tendrás una armonía buena”, expresó.

Su secreto para dar una buena clase es:  Sentirse a gusto, no obligar, empatía, confianza, ser progresivo, nadie es más que nadie y lo más importante, estar todos de la mano.

“Quítense pensamientos negativos, véanse en el espejo y no vean lo que hay afuera, siempre vean más allá como tu corazón, la actividad física tiene que ser parte de tu vida, porque el objetivo siempre será la salud”,  opinó para sus seguidores.